Ciudad de México.- Inundaciones repentinas devastan el noreste de Afganistán, cobrando la vida de al menos 311 personas en un solo día, según el Programa Mundial de Alimentos. La provincia de Baghlan enfrenta el mayor golpe, con más de 2 mil casas destruidas y cientos de hectáreas de cultivo arrasadas. A pesar de los esfuerzos de las autoridades locales y los equipos de emergencia, la cifra de víctimas podría aumentar, con las autoridades declarando el estado de emergencia en las áreas afectadas.
La tragedia ha desencadenado una movilización masiva de recursos, con el ejército del aire evacuando a los afectados y distribuyendo suministros de primera necesidad. Sin embargo, la magnitud de la destrucción es inmensa, con relatos desgarradores de personas que han perdido todo, desde sus hogares hasta sus seres queridos. Además de las pérdidas humanas, las inundaciones han dejado enormes daños económicos en una región ya afectada por décadas de conflicto.
En un país donde el 80% de la población depende de la agricultura, las inundaciones amenazan con exacerbar la crisis alimentaria. La enviada estadounidense para Afganistán, Rima Amiri, insta a los talibanes a abordar los efectos del cambio climático, mientras el país se enfrenta a una combinación letal de desastres naturales y conflictos persistentes.







