México.- La indignación por la violencia que azota Michoacán escaló a la quema de un recinto gubernamental. La noche de este lunes, manifestantes prendieron fuego al Palacio Municipal de Apatzingán durante una protesta que exigía justicia por los recientes asesinatos del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, y del líder limonero Bernardo Bravo.

La jornada comenzó de forma pacífica con una marcha de ciudadanos vestidos de blanco y con pancartas que exigían el esclarecimiento de los crímenes. Sin embargo, al concentrarse en la plaza principal, una facción del contingente forzó la entrada al Palacio, lanzando piedras y provocando un incendio que consumió mobiliario, decoración del Día de Muertos y áreas administrativas.

La ausencia de cuerpos policiacos permitió que el vandalismo se extendiera por varios minutos. Los inconformes realizaron pintas, rompieron cristales y colocaron una manta en la fachada con la leyenda “Fuera Fanny”, dirigida a la alcaldesa morenista Fanny Arreola Pichardo. Elementos de bomberos y seguridad finalmente arribaron para contener el fuego y recuperar el control.

La Viuda de Manzo Pide Paz
Ante la creciente ola de vandalismo que se extiende por la entidad (con destrozos previos en Morelia y disturbios en Uruapan), Grecia Quiroz, viuda de Carlos Manzo, emitió un mensaje urgente a través de Facebook pidiendo a la ciudadanía que mantenga la calma.

“Están sucediendo cosas que a él no le hubiese gustado, su lucha no iba encaminada hacia hechos violentos…”

“Sólo pediría que me ayuden, que me apoyen a que esto continúe, pero que lo hagamos de manera civilizada… no caigamos en el vandalismo,” suplicó Quiroz, enfatizando que la memoria de su esposo debe ser honrada con una lucha pacífica y civil.

Las protestas, que exigen paz y justicia con mensajes como “Callaron su cuerpo, no su causa”, ahora se encuentran en la delgada línea entre la legítima demanda ciudadana y el caos, demostrando el nivel de hartazgo en Michoacán.