California. — La actriz Halle Bailey, reconocida mundialmente por su papel como Ariel en la versión live action de La Sirenita de Disney, ha presentado serias acusaciones de abuso físico y verbal contra su expareja y padre de su hijo, el rapero y streamer Darryl Dwayne Granberry, conocido como DDG.
Según documentos judiciales, Bailey solicitó y obtuvo una orden de restricción temporal en el Tribunal Superior del Condado de Los Ángeles, la cual también protege a su hijo, Halo Saint Granberry, nacido en diciembre de 2023. La orden establece que DDG debe mantenerse a una distancia mínima de 90 metros de la actriz y del menor, incluyendo su hogar, escuela y vehículo.
La relación entre Bailey y DDG comenzó en 2022 y concluyó este 2024. En su declaración, la actriz narró una serie de episodios de presunto maltrato que se habrían intensificado desde enero de 2025. “Me di cuenta de que no hay forma de apaciguar a Darryl. No puedo permitir que este abuso continúe”, expresó Bailey en los documentos presentados.
Bailey detalla haber sido víctima de constantes insultos verbales —entre ellos, ser llamada «perra» o «malvada»— incluso en presencia del pequeño Halo. También señala que DDG ha utilizado sus redes sociales para difamarla públicamente ante sus millones de seguidores, provocando ataques y amenazas hacia ella. “Es como si creara drama a propósito para sus fans”, denunció la actriz.
Como parte de las pruebas, Bailey presentó fotografías de lesiones físicas, incluyendo un diente frontal astillado y un moretón en el brazo, además de mensajes de texto en los que se evidencian situaciones de acoso y control. Uno de esos mensajes fue enviado el 11 de mayo, Día de la Madre.
Además de la orden de restricción, Bailey solicitó la custodia temporal de Halo mientras se traslada a Italia por dos meses para participar en un nuevo proyecto cinematográfico a partir del 7 de junio. La actriz aseguró que contará con el apoyo de su familia y una niñera durante su estadía en el extranjero.
Bailey también pidió que el rapero sea obligado a asistir a un Programa de Intervención para Agresores, compuesto por 52 semanas, y que presente evidencia de su cumplimiento.
Ni DDG ni sus representantes han emitido hasta el momento una declaración pública sobre las acusaciones.






