Ciudad de México.- Científicos encontraron raras formas de vida en una isla que apareció y desapareció de la nada: La isla Hunga Tonga-Hunga Ha’apai, que se formó en 2015 tras una erupción volcánica y desapareció en 2022 tras otra erupción.

Durante los siete años en que existió, la isla ofreció a los investigadores una oportunidad única de aprender sobre los ecosistemas y sus orígenes. En un estudio publicado en mBio, los profesionales demostraron la existencia de una comunidad de microbios en Hunga Tonga-Hunga Ha’apai.

Estos microbios metabolizan azufre y gases atmosféricos de manera similar a otros organismos que habitan en sistemas como fuentes termales o respiraderos hidrotermales.

Nick Dragone, ecólogo microbiano de la Universidad de Colorado, recogió 32 muestras de suelo y las secuenció. En lugar de encontrar organismos típicos como cianobacterias, los investigadores encontraron un grupo único de bacterias que metabolizan azufre y gases atmosféricos.

Los investigadores creen que estas bacterias y arqueas podrían haber procedido del subsuelo de la isla debido a la presencia de azufre y gas sulfhídrico, que alimentaron a los microbios únicos encontrados.

Estos microbios eran similares a los encontrados en respiraderos hidrotermales y sistemas volcánicos, lo que sugiere que podrían haber procedido de sistemas similares.

El descubrimiento de estos microbios únicos en una isla recién formada proporciona una visión valiosa de los primeros momentos de la formación de un ecosistema y cómo los microbios pueden prosperar en ambientes extremos. 


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