Quintana Roo.- Activistas y especialistas de la organización civil Sélvame del Tren lanzaron una nueva y severa advertencia sobre la integridad estructural del Tren Maya. Tras una reciente inmersión en el sistema de cuevas y cenotes del Tramo 5 (Cancún-Tulum), denunciaron que miles de columnas de acero y concreto presentan una corrosión avanzada, convirtiéndose en un peligro inminente tanto para el ecosistema como para la seguridad de los futuros pasajeros.

A pesar de las promesas de reparación realizadas por el Gobierno federal en 2024 y 2025, los activistas documentaron que el deterioro no solo persiste, sino que se ha acelerado debido al contacto constante con el agua del acuífero.

Columnas que «se disuelven» en el acuífero
El buzo José Urbina, fundador del proyecto Cenotes Urbanos, fue enfático al describir el escenario bajo la superficie: «Estas columnas que inyectaron cemento dentro del acuífero se están disolviendo en óxido a un ritmo más acelerado. Son una bomba de tiempo».

Evidencias documentadas en la reciente inspección:

  • Corrosión extrema: Las camisas de acero que envuelven los pilotes están rotas y las varillas de metal se encuentran expuestas y oxidadas.
  • Contaminación por concreto: Se observa cemento derramado en el fondo de los cenotes, el cual, según expertos, es imposible de limpiar.
  • Abandono de materiales: Mangueras y restos de construcción han sido localizados dentro de las cuevas inundadas.

Promesas incumplidas y opacidad financiera
En abril de 2025, la titular de la Semarnat, Alicia Bárcena, reconoció la existencia de daños ambientales y se comprometió a su reparación. Sin embargo, el espeleólogo Guillermo DChristy, presidente de Sélvame del Tren, señaló que no se ha realizado mantenimiento alguno en las más de 15 mil columnas enterradas sobre el suelo kárstico.

«Fuimos a verificar si se había reparado como se comprometieron y vimos las columnas todavía más dañadas. Lo peor es que ahora quieren que por encima pase un tren de carga», lamentó Urbina.

Los activistas también criticaron el sobrecosto de la megaobra, que pasó de una estimación original de 140 mil millones de pesos a más de 500 mil millones, operando bajo una opacidad que impide conocer el número exacto y el estado real de los pilotes en los 80 kilómetros elevados del tramo.

El fantasma del Tren Interoceánico
La preocupación de los colectivos ambientales va más allá del ecocidio. Advierten que la inestabilidad del suelo y la degradación del soporte estructural podrían derivar en una tragedia similar a la del Tren Interoceánico, que recientemente dejó un saldo de 14 víctimas mortales.

Debido a que las filas de columnas se repiten cada 10 metros en zonas críticas, el riesgo de un colapso estructural aumenta con el paso del tiempo y el peso de la maquinaria, especialmente si se pretende habilitar el transporte de carga pesada sobre una base que, según las imágenes presentadas, se está deshaciendo.