México.- Un documento clasificado de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), filtrado por el grupo de hacktivistas Guacamaya, detalla una presunta red de infiltración del Cártel de Sinaloa en la Secretaría de Seguridad Pública de ese estado. La investigación, titulada «Caso Zarigüeya», expone que el cártel mantenía informantes en la cúpula de la dependencia, lo que le permitía obtener información sensible y reaccionar de manera inmediata.
El informe de la Sedena señala que el cártel tenía una “persona de confianza” junto a Cristóbal Castañeda Camarillo, quien fue secretario de Seguridad en Sinaloa entre 2018 y 2023, en las administraciones de Quirino Ordaz y el actual gobernador Rubén Rocha. El documento advierte que la información confidencial de actividades municipales, estatales y federales era enviada de inmediato a los criminales.
Evidencia en Llamadas Telefónicas
La supuesta infiltración fue descubierta tras intervenir las comunicaciones de Iván Valerio Sainz Salazar, un operador de la facción de «Los Chapitos», a raíz de la detención de Heibar Tapia en 2022, hijo del operador de «El Mayo» Zambada. En una de las llamadas, Sainz Salazar menciona explícitamente la existencia de una persona de confianza que le pasaba información desde la oficina de Castañeda Camarillo.
En otra comunicación interceptada, un operador del cártel apodado “Takataka” menciona haber recibido información de una junta de alto nivel en la Ciudad de México de parte de un almirante, lo que sugiere una posible infiltración también en la Marina. Estas llamadas también revelan que «Los Chapitos» consideraban apoyar a la facción de “El Mayo” para “hacer un desmadre” en respuesta a la captura de Heibar Tapia.
La Confirmación de “El Mayo” Zambada
Estas filtraciones cobran mayor relevancia al confirmarse con la reciente declaración de culpabilidad de Ismael «El Mayo» Zambada en una corte de Nueva York. Durante la audiencia, el histórico líder del Cártel de Sinaloa admitió haber pagado sobornos a “policías, comandantes, militares y políticos en México” durante 50 años, en todos los niveles de gobierno. El «Caso Zarigüeya» se presenta como un ejemplo concreto que corrobora las afirmaciones del capo sobre la corrupción sistémica que permitió operar a su organización.







