México.- El trágico accidente ferroviario ocurrido el pasado domingo 28 de diciembre en el Corredor Interoceánico, que cobró la vida de 13 personas y dejó 98 heridos, no fue un evento fortuito. Documentos de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) revelan que, desde hace seis años, el gobierno federal tenía conocimiento de las graves deficiencias técnicas y la planeación «deficiente» en el tramo Nizanda-La Mata, donde la máquina principal se salió de la vía.

De acuerdo con la auditoría de cumplimiento 263-DE, el trazo de la Línea Z presenta «pendientes y curvaturas muy elevadas» debido a la accidentada orografía de la zona montañosa en Oaxaca. Pese a estas advertencias, la ejecución de la obra estuvo marcada por la premura política, el desvío de recursos y la falta de transparencia.

La prisa sobre la seguridad: El origen del fallo
En 2019, al inicio de la administración de Andrés Manuel López Obrador, la empresa estatal Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec (FIT) otorgó con urgencia el contrato FIT-GARMOP-OP-Z-08-2019 para rehabilitar 12.65 kilómetros críticos (del km Z 186+100 al km Z 242+000).

La ASF detectó que los trabajos iniciaron sin contar con estudios, proyectos ni programas de ejecución terminados. El FIT justificó la falta de planeación bajo el argumento de que era un «proyecto prioritario» y de «gran complejidad». No obstante, la auditoría fue contundente: hubo irregularidades por parte de servidores públicos que prefirieron continuar la obra a pesar de los riesgos técnicos detectados.

Un historial de irregularidades y opacidad
El contrato inicial fue rescindido, pero los problemas persistieron en las siguientes etapas de rehabilitación:

  • Presunto desfalco: En 2021, la auditoría 106 analizó un nuevo contrato por 284 millones de pesos otorgado a un consorcio de cuatro constructoras. Se detectó un desfalco de 229 mil pesos por maquinaria reportada que nunca se utilizó.
  • Daño al erario: Para 2023, se reportó un nuevo daño a la Hacienda pública por cerca de 170 mil pesos debido a inconsistencias en el armado de la vía.
  • Apagón informativo: Actualmente, la información sobre estas contrataciones no está disponible en la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT), violando las obligaciones legales del FIT.

Mientras el discurso oficial presentaba el Corredor Interoceánico como una rehabilitación sencilla para el transporte de las comunidades —validada mediante consultas indígenas cuestionadas—, los documentos técnicos revelan un objetivo distinto. El proyecto buscaba crear una ruta comercial de alta velocidad capaz de soportar toneladas de mercancías internacionales para competir con el Canal de Panamá.

Sin embargo, el objetivo de «aumentar la seguridad y eficacia operativa» mediante la corrección de curvas y pendientes falló trágicamente el domingo pasado en el kilómetro 230+200.