México.- En un movimiento estratégico para blindar la economía interna, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció un acuerdo «histórico» con la industria siderúrgica nacional. Bajo el nombre de Plan México, la administración federal se comprometió a que la totalidad del acero utilizado en proyectos gubernamentales de infraestructura, energía y vivienda sea producido exclusivamente dentro del país.

“El objetivo es claro: que lo que se produce en México, se consuma en México”, sentenció la mandataria durante su conferencia matutina, subrayando que esta política busca erradicar la dependencia de insumos extranjeros en las grandes obras del Estado.

La estrategia no implica un cierre absoluto a las importaciones, sino una regulación inteligente. La presidenta explicó que se mantendrá la compra de productos especializados que no se fabriquen en el país, pero se aplicarán aranceles a naciones sin tratados comerciales para evitar la competencia desleal cuando exista suficiente producción local.

El cumplimiento de este pacto será vigilado de cerca por la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, encabezada por Raquel Buenrostro, en conjunto con las secretarías de Economía y Hacienda.

Ejes estratégicos y compromisos del sector privado
Para que este acuerdo funcione, tanto el gobierno como la industria privada han establecido responsabilidades claras divididas en tres pilares:

  • Compras públicas: Utilizar el presupuesto de obra como el principal motor de demanda.
  • Fortalecimiento industrial: Crear políticas que incentiven la expansión de las plantas nacionales.
  • Financiamiento: Facilitar recursos para aumentar la capacidad instalada de las empresas.

Por su parte, Sergio de la Maza Jiménez, presidente de la CANACERO, aseguró que el sector privado se compromete a garantizar abasto constante, precios competitivos y, sobre todo, la más alta calidad en los materiales.