México.- Miguel ‘N’, conocido como El Feminicida de Iztacalco, fue hallado muerto el pasado 13 de abril en el Reclusorio Preventivo Varonil Norte, donde se encontraba recluido tras ser acusado del feminicidio de Cassandra ‘N’, una menor de 17 años.
Miguel había sido detenido casi un año antes en la alcaldía Iztacalco, luego de que se le señalara por abuso sexual y feminicidio. Tras su arresto, las autoridades encontraron restos humanos en su departamento, lo que llevó a abrir una investigación por su posible responsabilidad en más homicidios, perfilándolo como un posible asesino serial.
Un perfil de violencia: ¿qué lleva a una persona a matar?
El caso de Miguel ‘N’ ha abierto nuevamente el debate sobre los feminicidas seriales en México y los factores que los motivan. En entrevista con Milenio, el secretario general del Consejo Mexicano de Psicología, Samuel Islas Ramos, explicó que no existe un solo perfil de asesino serial, pero sí ciertos patrones psicológicos y sociales comunes.
“No es muy común en nuestro país, pero derivado de las violencias que se han ido suscitando cada vez más en México, en particular en la Ciudad de México, estos casos han aumentado”, declaró Islas.
El experto señaló que enfermedades mentales como la esquizofrenia pueden ser un factor, sobre todo cuando los individuos presentan alucinaciones que los incitan a cometer actos violentos. Sin embargo, también existen otros detonantes más arraigados en el entorno social y familiar.
“Se tratan de personas altamente dañadas por la sociedad, como El Caníbal de la Cuauhtémoc, que por medio de alucinaciones reciben la orden de matar a alguien”, añadió.
Origen familiar y entorno criminal
De acuerdo con Islas y el paidopsiquiatra Deimo Aguilar, los entornos familiares disfuncionales, marcados por la violencia, el abuso y la criminalidad, pueden influir de forma determinante en el desarrollo de tendencias violentas.
Personas que crecen bajo condiciones de acoso familiar, represión emocional y exposición a delitos, muchas veces buscan una forma de canalizar la ira y el resentimiento mediante actos extremos de violencia, que incluso pueden llegar a proporcionarles una descarga emocional placentera.
“La sensación de lastimar a alguien les resulta muy satisfactoria, porque se genera una descarga química que tiene que ver con el estilo de crianza”, explicó Aguilar.
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Casos como el de Juana Barraza, conocida como La Mataviejitas, son ejemplo de cómo la violencia infantil y la represión emocional pueden moldear un pensamiento criminal que se manifiesta años después.
Aunque se ha confirmado el deceso de Miguel ‘N’, las autoridades no han dado a conocer las causas exactas de su muerte. Tampoco se ha aclarado el estatus de las investigaciones abiertas por otros posibles feminicidios con los que se le vinculaba.







