Reynosa.- El combate al crimen organizado en la frontera noreste de México ha topado con un blindaje que parece inagotable. A pesar de que Tamaulipas encabeza las cifras nacionales de decomisos de vehículos artillados —conocidos popularmente como “monstruos”—, las autoridades han fallado en desarticular la cadena de producción de estas unidades, permitiendo que el flujo bélico en las calles se mantenga intacto.
De acuerdo con datos oficiales de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y fiscalías locales, Tamaulipas es el epicentro de este fenómeno. Entre enero de 2023 y junio de 2025, se decomisaron en el país 597 unidades con blindaje artesanal; de ellas, 304 fueron confiscadas en suelo tamaulipeco, lo que representa más del 50% del total nacional.

Sin embargo, detrás de estos números se esconde una realidad operativa crítica: la gran mayoría de las confiscaciones ocurre cuando los sicarios abandonan las unidades tras batallas campales o persecuciones. El resultado es un ciclo de aseguramiento y destrucción que no genera detenciones ni debilita la estructura logística de los cárteles.
Los talleres: El eslabón perdido
Fuentes expertas en seguridad cuestionan la falta de inteligencia para localizar los centros de ensamblaje. En los últimos años, solo se ha informado del aseguramiento de un taller clandestino, ubicado en octubre de 2023 en la Brecha El Becerro, en Reynosa. Al igual que los vehículos, el sitio fue hallado abandonado, con cinco camionetas en proceso de transformación.
“Muchos de los llamados ‘monstruos’ cuentan con blindaje que integran armas de alto poder y son usados en enfrentamientos con grupos rivales o corporaciones de seguridad”, ha señalado la Fiscalía estatal.

Anatomía de una bestia de acero
La fabricación de un «monstruo» sigue un patrón específico que requiere mano de obra calificada y recursos industriales:
- Base: Camionetas de carga, principalmente con reporte de robo.
- Coraza: Láminas de acero de gran grosor soldadas a la estructura original.
- Defensa: Vidrios blindados y neumáticos protegidos.
- Capacidad: Espacio para 4 o 5 pasajeros con escotillas tácticas para disparar armas de alto calibre.
La destrucción de estas unidades se ha vuelto una rutina administrativa para la Fiscalía General de la República (FGR). Apenas el pasado 8 de febrero, la delegación en Reynosa eliminó 23 vehículos, sumándose a los 30 destruidos el 26 de enero del mismo año.
Esta «carrera armamentista» refleja no solo la guerra entre cárteles rivales, sino la fragmentación interna de las organizaciones criminales, que utilizan estos tanques caseros para confrontaciones a corta distancia. Mientras la estrategia se limite a destruir el producto terminado y no a desmantelar los «narcotalleres» o detener a los soldadores y mecánicos al servicio del crimen, los «monstruos» seguirán rodando por la frontera.







