Jalisco.- “¡Ya no hay nada, se llevaron todo!”, exclamó una madre buscadora al salir del rancho Izaguirre y, como ella, otras madres que buscan a sus hijos desaparecidos denunciaron que la visita al lugar fue “una burla” y que a trece días del hallazgo en el predio, la evidencia desapareció sin explicación.

“No hay nada, no nos dicen nada porque no hay una persona encargada del predio”, afirmó Catalina Míreles Romero, madre de una joven desaparecida en 2015, quien viajó desde Lagos de Moreno con la esperanza de revisar las prendas y el calzado encontrados en el rancho Izaguirre.

Sin embargo, tanto ella como los demás familiares buscadores que acudieron a la invitación de las autoridades para ingresar a la escena del crimen no hallaron ni ropa, ni zapatos, ni accesorios, ni ninguno de los indicios que se hicieron públicos el pasado 8 de marzo.

“Esto fue una burla para todas las madres que venimos ahorita, porque no se vale que jueguen con nosotros. Yo vengo de Lagos de Moreno, muchas vienen del Estado de México, no se vale que jueguen con nuestro dolor porque las autoridades necesitan tener una persona desaparecida para que se pongan a trabajar”, expresó con indignación Catalina Míreles.

Por su parte, Ana Rosa Vázquez Arceo lamentó la falta de comunicación y de una autoridad que les brinde información sobre la investigación en curso y la desaparición de las evidencias.

“Alguien que nos dijera ‘¿sabe qué señora?, esto y acá’, nadie, una burla, no se vale. A eso veníamos porque supuestamente había ropa, mochilas, no había ni madre… una burla, una mentada de madre”, señaló con frustración.

Hasta el momento, las autoridades no han emitido una postura oficial sobre la desaparición de las pruebas en el rancho Izaguirre ni sobre el seguimiento a las investigaciones del caso.