Irlanda.- La capital norirlandesa vivió una madrugada de tensión tras la explosión de un coche bomba frente a una comisaría en el distrito de Dunmurry, a las afueras de Belfast. A pesar de la magnitud del estallido, las autoridades confirmaron que no se registraron víctimas, calificando el acto como un intento de asesinato masivo que no logró su objetivo principal.
La ministra principal de Irlanda del Norte, Michelle O’Neill, condenó enérgicamente el suceso, asegurando que el explosivo utilizado tenía la clara intención de “matar a policías y causar el máximo daño posible”.
Aunque en las primeras horas del domingo hubo dudas sobre si la explosión había sido un accidente, las investigaciones periciales confirmaron durante la mañana las motivaciones políticas del ataque. O’Neill fue contundente al referirse a los responsables:
“Los autores de esta explosión no tienen visión, ni apoyo, ni nada que ofrecer a nuestra sociedad”, declaró la mandataria, aunque evitó señalar directamente a un grupo específico en esta etapa temprana de la investigación.
A pesar del hermetismo oficial sobre la autoría, el sector unionista probritánico ha señalado a los republicanos radicales como los probables responsables. Gavin Robinson, líder del Partido Unionista Democrático (DUP), instó a las autoridades a actuar con firmeza.
«Si esto es otro intento de disidentes republicanos para intimidar a nuestras comunidades y atacar a la policía, esto debe encararse con todo el peso de la ley», sentenció Robinson.







