Estados Unidos.- Una propuesta impulsada por el entorno del presidente Donald Trump para excluir a la selección de Irán y otorgar su plaza a Italia ha desatado una ola de indignación internacional y una respuesta tajante tanto de los países involucrados como de los organismos deportivos.

La iniciativa, vista por analistas como un intento de utilizar el fútbol como herramienta de castigo político, ha chocado con la resistencia de una Italia que prefiere la dignidad deportiva sobre la oportunidad política.

La reacción de la República Islámica no se hizo esperar. La embajada iraní en Roma calificó la propuesta como una muestra de “bancarrota moral” por parte de los sectores vinculados a la Casa Blanca. En un mensaje cargado de simbolismo, la representación diplomática subrayó que el deporte debe permanecer ajeno a las rencillas de los mandatarios.

“El fútbol pertenece a los pueblos, no a los políticos. Temen incluso la presencia de once jóvenes iraníes sobre el terreno de juego”, sentenció la embajada en un comunicado oficial.

Además, como medida de reciprocidad ante la hostilidad percibida, Irán ha solicitado formalmente que sus partidos no se disputen en territorio estadounidense, complicando aún más la logística de un torneo que también tiene sedes en México y Canadá.

Reportes indican que la propuesta fue planteada por Paolo Zampolli, un enviado con nexos en la Casa Blanca, directamente ante el presidente de la FIFA, Gianni Infantino. El trasfondo, según expertos en política exterior, sería:

  • Recomponer lazos: Sanar la relación entre Trump y la primera ministra italiana Giorgia Meloni tras desencuentros recientes.
  • Presión Geopolítica: Escalar el aislamiento de Teherán tras los incidentes en el Estrecho de Ormuz.
  • Justicia Histórica (deportiva): Intentar que Italia, tetracampeona del mundo, no se pierda su tercer Mundial consecutivo tras caer en eliminatorias ante Bosnia y Herzegovina.

Italia cierra la puerta: «Hay que ganar en el campo»
A pesar de la magnitud de la oferta, el gobierno italiano ha decidido marcar una línea clara para preservar su prestigio deportivo. El ministro de Deportes de Italia, Andrea Abodi, descartó tajantemente cualquier posibilidad de entrar al Mundial «por la puerta de atrás».

“No es oportuno. Hay que clasificarse en el campo”, afirmó Abodi, cerrando filas con la postura de que la legitimidad de un torneo reside exclusivamente en los méritos obtenidos bajo el reglamento de la FIFA.