México.- Audias Flores Silva, alias “El Jardinero”, considerado uno de los fundadores y máximos líderes del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), operaba bajo la estricta vigilancia de agencias de inteligencia de los Estados Unidos desde hace una década. Documentos de la Corte Federal del Distrito de Columbia, en Washington, revelan que el capo michoacano fue infiltrado por informantes que reportaban en tiempo real sus movimientos, rutas de cocaína por Tamaulipas y hasta los números de matrícula de los camiones utilizados para el contrabando.

La imputación penal, notificada formalmente a Flores Silva durante una audiencia ante un juez de control en el Centro de Justicia del Reclusorio Sur en la capital mexicana, expone cómo la red de cooperantes del gobierno estadounidense desmanteló los cargamentos clave del capo, quien asumió un rol prioritario en la organización tras la muerte de Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, ocurrida el pasado 22 de febrero luego de su captura en Tapalpa, Jalisco.

Las placas delatores: Los decomisos en la frontera de Texas
De acuerdo con el expediente de la Fiscalía estadounidense, la infiltración rindió sus primeros frutos en julio de 2016. Sin embargo, fue en enero de 2017 cuando un miembro de la propia organización criminal comenzó a entregar de manera sistemática los números de placas de los tractocamiones que cruzaban por los puentes internacionales de Nuevo Laredo y Reynosa, Tamaulipas.

El espionaje interior permitió dar dos golpes certeros a las finanzas de «El Jardinero» en territorio texano:

  • Enero de 2017 (McAllen, Texas): Autoridades interceptaron un tráiler de la organización basado en las placas reportadas por el testigo. En su interior se decomisaron 45 kilogramos de cocaína ocultos entre mercancía de exportación.
  • Octubre de 2017 (Laredo, Texas): El informante proveyó una nueva lista de matrículas. Agentes federales detuvieron el vehículo tras cruzar la frontera y confiscaron 40 kilogramos de cocaína.

“El detenido en esa ocasión le dijo al informante que estaba sumamente preocupado porque la cocaína era propiedad de ‘El Jardinero’, a quien temía hacer enojar”, detalla la acusación judicial de la Unión Americana.

La ruta del dinero y reuniones con escoltas armados
La red de distribución de Flores Silva abarcaba los estados de Georgia, Illinois, Texas, Carolina del Norte y Carolina del Sur. Según las indagatorias, Chicago operaba como el centro neurálgico para el acopio de las ganancias en efectivo; desde ahí, «El Jardinero» ordenaba el retorno del dinero a México mediante contrabando físico de divisas o a través de complejas operaciones de lavado de dinero con transferencias bancarias.

La Corte de Columbia cuenta además con el testimonio de un testigo protegido que detalló haberse reunido en México con el capo en julio de 2016 para pactar el precio y la recaudación de un cargamento de 200 kilos de cocaína asentado en Chicago. Dos semanas después, el mismo testigo volvió a entrevistarse con el michoacano, describiendo que Flores Silva se transportaba escoltado por un ejército de 25 hombres fuertemente armados con fusiles de asalto.

De huaycolero de amapola a la caída en Nayarit
Nacido el 19 de noviembre de 1980 en Huetamo, Michoacán, «El Jardinero» inició su carrera delictiva en el tráfico de heroína y cocaína a la temprana edad de 21 años (en 2001). Su alias cobra sentido a partir de 2007, cuando comenzó a adquirir terrenos de cultivo en la localidad de El Trapiche, en el montañoso municipio de La Yesca, Nayarit, destinados exclusivamente a la siembra masiva de amapola para la producción de heroína.

Un testigo de la justicia norteamericana confirmó haber visitado personalmente dichos parajes rurales en 2021, constatando la permanencia de los sembradíos ilícitos bajo el control del CJNG.

Las bitácoras de inteligencia de la Secretaría de Marina (Semar) identificaron los primeros indicios de que el capo continuaba visitando El Trapiche en enero de 2025. Tras meses de seguimiento técnico y de campo, elementos de la Armada de México concretaron su captura el pasado 27 de abril en el Rancho El Mirador, a solo 15 kilómetros de sus antiguos campos de amapola.

Con su detención y el proceso de extradición tocando a la puerta, el gobierno de Estados Unidos se prepara para sentar en el banquillo a uno de los hombres que expandió el imperio del CJNG en la última década.