Ciudad de México.- Tres efigies del papa Francisco muestran una escena donde primero carga un bebé, luego lo deja caer y al final sonríe. Esta escultura se titula “Chao tradición” y está causando polémica en la Ciudad de México, donde es exhibida.

La obra fue creada por el artista chileno Pablo Maire y su intención fue transmitir una crítica hacia la Iglesia católica; forma parte de la exposición “Químicas Ácidas”, en donde también se incluye la participación de la artista italiana Francesca Dalla Benetta.

Esta pieza está a la vista en Aguafuerte Galería, sobre la calle de Guanajuato, colonia Roma. En entrevista a la agencia EFE, señala el autor detalles: “el Papa toma a un niño, que puede ser Cristo también, y lo expone como ofrenda a Dios, por eso está mirando hacia arriba; luego, en la segunda lo deja caer, y en la tercera, se tritura y se ríe”.

“Sabemos que todas las instituciones poderosas muchas veces caen desde adentro y no se necesitan factores externos para que eso se derrumbe”, expresó el autor.


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Recordó que nació durante la dictadura de Augusto Pinochet, en Chile, lo que “obviamente” le afectó “profundamente”.

“Sobre todo porque tengo familiares perseguidos por la dictadura y tengo trabajos que no tienen sólo que ver con la religión, sino que también tienen que ver con lo político, y yo hago esos juegos políticos porque el arte y la política están muy vinculados desde mi punto de vista y con respecto a mi trabajo”, añadió.

El artista chileno dijo que se había inspirado en una obra de la década de los 90, del activista y artista chino Ai Weiwei, quien tomó un antiguo jarrón de cerámica de la dinastía Han (que reinó del año 202 antes de Cristo al año 220 después de Cristo) y lo dejó caer al piso y se trituró, como una forma de protesta contra el gobierno chino.

“Él hizo este gesto simbólico como de destruir la tradición china y yo lo traspolé; puse esta obra en el contexto occidental y me imaginé la tradición católica, que es una tradición que a todos nos afecta de algún modo porque somos del mundo occidental, sobre todo con temas como la pedofilia”, explicó.


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Usó como ejemplo la corrupción de la Iglesia católica en Chile y recordó que hace un par de años en su país “los casos de pedofilia salieron a la luz como nunca y la gente tuvo una desafección, al menos con la institución católica, no con la creencia”.

Además, contó que cuando el Papa Francisco fue a Chile, los eventos públicos estaban “prácticamente vacíos”, a diferencia de los que llevó a cabo en Perú, “donde se llenaban”; lo cual no quiere decir que en Perú o en México no haya casos de pedofilia. “Son casos que como institución a mí me parecen deleznables”, sentenció.

La obra está hecha en poliresina, mide 27x11x9 centímetros, tiene una base hecha de madera y fue propuesta por el artista al galerista mexicano Israel Alvarado.

Maire nació en Talca en 1975. Es un artista visual y poeta que ha desarrollado trabajos en escultura, grabado, pintura y fotografía que se han expuesto en Venezuela, Perú, Argentina, Chile, Colombia, México, España y República Checa.

Por su parte, Israel Alvarado, el curador y director de Aguafuerte Galería, donde se presenta la obra de Maire, dijo que esta pieza en particular “representa romper con la tradición, ver cómo se quebranta la Iglesia y habla también de los problemas como la pederastia y el abuso sexual, problemas que la Iglesia ha enfrentado”.

Alvarado contó que el trabajo de Maire estará expuesto dentro de la muestra colectiva y que se presentará al público del 25 de agosto al 19 de septiembre en Aguafuerte Galería.

En redes sociales, las esculturas causaron polémica entre quienes son católicos y lo consideraron una ofensa y quienes aseguraron que solo era mal gusto. Con información de Proceso