Campeche.- José, un valiente albañil cuyo nombre hemos cambiado por seguridad, rompió en llanto durante nuestra primera conversación. «Lo siento, pero me duele lo que está pasando aquí». Este trabajador, quien lleva meses laborando en las obras del Tramo 7 Frente 5 del Tren Maya, compartió la angustia de los abusos que ha sufrido. Aunque el dolor es abrumador, también experimenta alivio al saber que alguien finalmente escucha su historia con seriedad.
Originario de Chiapas, José llegó a Conhuas, un pequeño pueblo de unos 700 habitantes en el remoto estado de Campeche. Este lugar, situado cerca del majestuoso sitio maya de Calakmul, es testigo de la construcción del Tren Maya y la edificación de uno de los seis nuevos hoteles a lo largo de su ruta.
«Soy un indio pobre, no tengo educación; solo hago trabajos sencillos, pero lo necesito para alimentar a mi familia, así que aún no he dicho nada», confiesa José. Desafortunadamente, las zonas remotas como esta exponen al personal civil de la construcción a malos tratos, principalmente por parte de superiores militares. José denuncia abusos que van desde humillaciones hasta hostigamiento sexual a punta de pistola.
Aunque la promesa inicial era un trabajo bien remunerado y digno, con alojamiento y comida gratuitos, la realidad fue diferente. Inicialmente alojados en barracones militares, los trabajadores estaban a merced de las humillaciones de los soldados. Los ingenieros militares les insultaban durante el día, mientras que por la noche llegaban a punta de pistola para humillarlos y burlarse de ellos. «Es como un secuestro. Alguien que duerme con una pistola… Eso no está bien», relata José con voz quebrada.
José y sus compañeros afectados han elaborado una lista con los nombres de los ingenieros militares responsables de los abusos. Señala que fue personalmente humillado por el subteniente de zapadores Daniel Báez Moratilla. A pesar de que sus superiores, Marco Antonio Nava Palestina y Gerardo Rodríguez Avilez, estaban al tanto, no tomaron medidas. Palestina, teniente coronel y responsable de las obras en Conhuas, y Rodríguez Avilez, ingeniero militar con el rango de capitán segundo, parecen haber ignorado las denuncias de abuso.
Este impactante testimonio se detalla en el reportaje principal de la edición 0006 de la revista Proceso, disponible en su edición digital. El escándalo de abusos en la construcción del Tren Maya plantea interrogantes sobre la responsabilidad y la ética en estos proyectos de desarrollo, exigiendo una investigación profunda y acciones correctivas inmediatas.







