Hace un par de días se dio a conocer la noticia de una joven mujer que se suicidó, nadie lo esperaba pues tenía poco de haber dado a luz. Dejó en la orfandad a un bebé recién nacido y a una familia llena de preguntas y dudas del porque tomó esa decisión. 

Se espera que en cuanto una mujer llega a casa con su bebé todo debe ser felicidad, todo debe estar bien y sobre todo, que no debería haber motivo alguno para que esté triste o se sienta mal. A final de cuentas acaba de dar vida, las cosas resultaron bien y tienen un bebecito llorando en brazos, señal de que es un bebé sano…

Y es un secreto a voces, nadie habla de ello, porque parece incluso ser motivo de vergüenza, nadie dice qué puede pasar y  nadie ayuda a sobrellevarlo… La depresión post-parto existe, es real y debemos normalizarla. No, no estas loca por sentir  inmensas ganas de llorar, no eres mala madre por preguntarte ¿Ahora que voy a hacer con un bebé?, no está mal llorar al ver tu cuerpo en un espejo y no reconocerlo de lo diferente que está, y a esto se suma el dolor físico de un parto o de una cesárea, y el cóctel de hormonas que revolotean los primeros días. La situación se complica cuando la gente hace comentarios que son por demás inoportunos: “Pues no deseabas tanto un bebé y ahora te quejas”, “No estés triste, no ves que tu bebé siente lo que tú sientes, le va hacer daño “ “Deja de llorar por nada”, “Solo quieres llamar la atención», por decir algunos… 

La mayoría de las mujeres pasan esta etapa en silencio, sin que nadie lo note, incluso en su núcleo familiar, prefiere llorar en secreto que dar explicaciones –que ni ella misma tiene–, además de ser bombardeadas con imágenes en redes sociales o televisión de mujeres perfectas y felices a unos días de dar a luz. Debemos comprender que es un cambio brutal física y emocionalmente hablando, llevar un bebé 9 meses en el vientre y después de un momento a otro todo cambia. 

No, nadie te prepara para ser mamá, no, no es cierto que traigamos un chip integrado para saber como o actuar o que hacer al tener un bebé, vamos aprendiendo y creciendo junto con él.  La mamá después del parto no necesita ser juzgada, ni señalada, necesita atención, cuidados, amabilidad de quienes la visitan, empatía y si no tienen nada positivo o bueno que decir, no digan nada y aún más importante: si ves que la recién estrenada mamá no la está pasando bien, no la juzgues, trata de ayudarla, si no sabes cómo, busca ayuda de alguien más, seamos una comunidad que apoya a las mamás y no una que señala y avergüenza. Hablemos del tema, compartamos información al respecto y sobre todo respetemos a quien se siente abrumada por la maternidad.  

La mayoría de las mujeres se recuperan con el tiempo, tuvieron la capacidad de sobrellevar su depresión y salir adelante,  pero hay otras que lamentablemente pudieron haberse salvado, y sin embargo se fueron en silencio, solas, así como vivían su depresión post-parto…

¡Hasta la próxima!