México.- Con la llegada de mayo, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y la Comisión Nacional del Agua (Conagua) ultiman los preparativos para el inicio oficial de la temporada de huracanes 2025 en el océano Pacífico Oriental, que dará comienzo el próximo jueves 15 de mayo.
Aunque no se espera que ese día se forme el primer ciclón, la fecha marca el inicio de la fase de vigilancia activa en las costas del Pacífico mexicano, especialmente en entidades como Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Baja California Sur. A partir de entonces, se activarán los protocolos de Protección Civil, alertas meteorológicas y planes de contingencia en todos los niveles de gobierno.
¿Por qué la temporada comienza antes en el Pacífico?
La temporada en el Pacífico se anticipa a la del Atlántico debido a factores climáticos regionales. En mayo, las temperaturas del océano comienzan a elevarse y las corrientes atmosféricas se organizan de forma que favorecen la formación de ciclones. Por ello, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Centro Nacional de Huracanes de EE.UU. (NHC) establecen esta fecha como inicio oficial del periodo de actividad.
En contraste, la temporada de huracanes en el Atlántico comenzará el 1 de junio.

Alvin, el primer nombre en la lista 2025
Según la OMM, el primer ciclón tropical que se forme en el Pacífico este año y alcance intensidad suficiente será nombrado Alvin. Le seguirán nombres como Bárbara, Cosme, Dalila y Erick, hasta completar una lista de 24 denominaciones rotativas.
Durante la temporada 2024, el primer ciclón fue Aletta, formado en julio y sin impacto significativo en tierra. A ella le siguió Bud, también de baja intensidad.

¿Qué esperar del clima en 2025?
La OMM ha confirmado que el fenómeno El Niño ha cedido, dando paso a una fase Neutra del ENOS (El Niño-Oscilación del Sur). Esto implica condiciones oceánicas y atmosféricas más equilibradas, aunque también menos predecibles.
México podría enfrentar climas más estables en general, con lluvias y temperaturas dentro del rango habitual. Sin embargo, no se descartan eventos extremos aislados, como olas de calor, lluvias intensas o bajas temperaturas atípicas.







