Vamos dándole la importancia que se merece  la salud mental; sin duda la pandemia silenciosa que, aunque nadie la ha decretado como tal, es algo que afecta al mundo entero y que anualmente termina en miles de pérdidas humanas.

Es inevitable crear políticas públicas a futuro para que las próximas generaciones puedan atenderse a tiempo porque lamentablemente las estadísticas van en aumento.

El primer paso es reconocer que estamos en pañales en el tema, y no se puede tapar el sol con un dedo, como lamentablemente sucedió hace unos días cuando el Centro de Salud Mental, en Saltillo, mandó un boletín asegurando que son una clínica de segundo nivel y que ellos dan abasto a toda la región Sureste; es de todos conocido que esto es totalmente falso, el Cesame está más que rebasado, falta personal, medicamentos y creo que hasta un servicio más humano.

Tan mal andan que el pasado mes de abril separaron del cargo a quien hasta ese entonces era el director, Jesús David «N», por presuntas denuncias de abuso sexual, cabe mencionar que dichas denuncias vienen desde el 2016, pero salieron a la luz en marzo de este año cuando se llevó acabo el movimiento del 8M.

Inclusive el mismo secretario de Salud, Roberto Bernal, reconoció que estos señalamientos fueron hechos por trabajadoras del subdirector de salud, en un consultorio particular.

A nadie engañaron con esa información. 

Vamos poniendo atención en el tema, porque deje usted nosotros, nuestros hijos que cada día estarán más vulnerables a este tipo de temas.