Sea una tregua o no, lo cierto es que Estados Unidos ha puesto en evidencia el fracaso de Morena en el Gobierno federal y en la mayoría de los estados en temas prioritarios como la seguridad y el combate a la corrupción.

Hoy el pasado ya no es Calderón, Fox o Peña Nieto, hoy el pasado es Andrés Manuel López Obrador, sí, Morena al frente del Gobierno federal.

La herencia que recibió la presidenta Claudia Sheinbaum es de corrupción, no solo en el tema del narcotráfico.

También en el uso de recursos públicos, como los 15 mil millones de pesos que se robaron de Segalmex, saqueo que quedó impune, como el asesinato de 40 migrantes en Ciudad Juárez.

El culpable aún sigue al frente del Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño Yáñez.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó al Gobierno mexicano de estar coludido con las bandas del narcotráfico.

Amenazó que la aplicación del 25 por ciento de aranceles a los productos mexicanos será en marzo, si el Gobierno mexicano no frena el tráfico de fentanilo y el flujo migratorio.

Lo haga o no, es evidente que en un sexenio Morena con López Obrador demostró corrupción e ineptitud.

La inseguridad cada vez está peor y hay gobernadores morenistas, como Rubén Rocha, de Sinaloa, ligados al crimen organizado.

La herencia a la presidencia Sheinbaum es más que pesada y Estados Unidos, al margen de solucionar sus problemas como el consumo de drogas y el tráfico de armas, se ha convertido en una enorme piedra en el zapato de Morena, en amenazante oposición de un partido político que, en el poder, ha fracasado y los resultados están a la vista: funcionarios ligados al narco, corrupción en los programas sociales, impunidad, retroceso educativo y del sector salud y avance de la pobreza.