Alocado por su ambición política, Samuel García dejó colgados a los habitantes de Nuevo León, el estado inmerso en la inseguridad, la falta de agua y los graves problemas de movilidad.
Sus logros están en cero, porque no puede apropiarse del dinamismo natural de un estado como Nuevo León, con potencial económico.
En lo social, está reprobado al no tener capacidad para resolver la crisis por falta de agua, la inseguridad cada vez peor y la falta de transporte y vías de comunicación para una estructura de movilidad digna.
Pero a Samuel le ganó el canto de las sirenas que proviene de Palacio Nacional y de Movimiento Ciudadano.
La tirada es clara, es fácil de detectar: restarle votos a Xóchitl y favorecer a la candidata de Morena, Claudia Sheinbaum.
Incluso, también es clara la jugada de que, al iniciar las campañas formales, Marcelo Ebrard se sumará a Sheinbaum.
El presidente López Obrador ajusta su estrategia para mantenerse en el poder y usa la inexperiencia de Samuel García.
Finalmente, le ofrece una red protectora a futuro, con tal de que le siga el juego.
¿Y los ciudadanos de Nuevo León? Bien, gracias, inmersos en la incertidumbre por la irresponsabilidad de “Samuelín”, que salió peor que Jaime Rodríguez «El Bronco».
Pero ahí sigan votando por personajes mediáticos de redes sociales, sin capacidad, sin resultados, loquitos por el poder político y con una ambición desmedida. Por fortuna y a pesar de la corta distancia, en Coahuila no somos iguales, aquí se razona el voto con conciencia y no con estímulos.






