¿Y dónde está Samuel?

Por cuatro horas, automovilistas y traileros quedaron varados en la Saltillo-Monterrey libre y en la autopista ¿El motivo?

Los moches que piden los agentes de Tránsito, desde Santa Catarina hasta San Pedro y Monterrey.

Los transportistas de carga, cansados de tanta extorsión e impunidad, bloquearon la carretera libre y la autopista.

Desde el sábado lo advirtieron y nadie del Gobierno de Nuevo León trató de evitar el bloqueo.

De las 9:00 de la mañana a la 1:00 de la tarde se consumó y, tampoco, nadie del Gobierno estatal o los municipales estuvieron presentes para solucionar la demanda.

Se tuvo que conformar una comisión de representantes que, en vehículo particular, se dirigió al Palacio de Gobierno, donde los atendieron, sin comprometerse a que las extorsiones de los agentes de Tránsito y los dueños de las grúas terminarían.

O de perdido que habría una investigación para aplicarle la ley a los extorsionadores vestidos de agentes de Tránsito.

Mientras tanto, los afectados llegaron tarde al trabajo, a las citas, al médico, al aeropuerto, a la central de autobuses, al hospital, a donde usted quiera.

Y fíjese en los contrastes, mientras el gobernador de Coahuila, Manolo Jiménez, supervisaba el arco de seguridad construido a la entrada de Ramos Arizpe, en la carretera Monterrey-Saltillo; de aquí para allá todo fue un caos y molestias.

Y el gobernador Samuel García, bien gracias, de vacaciones por Asia y por Europa, acompañado de su esposa Marianita que, a larga distancia, argumenta que no perdió la alcaldía de Monterrey.

La comparación no tiene que ver con las generaciones, sino con la responsabilidad y la voluntad política de cumplir compromisos con los ciudadanos.

Es evidente que la formación, la voluntad política, la preparación y la forma de ejercer su responsabilidad es muy distinta en Coahuila que en Nuevo León.