La historia cuenta que uno de los sindicatos más poderosos que existían era la Confederación de Trabajadores de México (CTM); era tan importante que las decisiones de sus líderes repercutían en la estabilidad del país.

Fue fundada el 24 de febrero de 1936, durante el Gobierno del presidente Lázaro Cárdenas y durante casi 80 años mantuvo su poderío. Pero como todo, poco a poco fue perdiendo empuje y casi al mismo tiempo que el deterioro del PRI, también fue decayendo.

La aparición del polémico Napoleón Gómez Urrutia vino a hacer más notoria la problemática, pues en los últimos años han ido perdiendo industrias importantes que dejan el cetemismo para migrar al Sindicato Minero Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana, donde “Napito” es el secretario general.

El ejemplo más reciente fue en la Zona Centro de Coahuila, en donde la empresa Teksid Hierro de México votó para definir la titularidad de contrato colectivo de trabajo arrasando el Sindicato Minero con 642 votos contra 142 de la CTM.

Si lo trasladamos a la política son votos directos para Morena, en contra para el PRI y en tiempos electorales claro que debe preocupar a Tereso Medina.

Algo se dejó de hacer que en cuanto los trabajadores ven la oportunidad de cambio los hacen, para que así poco a poco la CTM pierda poder y el sindicato minero gane terreno; aguas, porque no hay peor ciego que el que no quiere ver.