Sin duda, detener y sancionar a quienes consumen bebidas embriagantes en la vía pública ha resultado una manera eficiente de prevenir accidentes de todo tipo.
Desde tragedias en accidentes de tránsito, hasta riñas y otra serie de conflictos derivados de los excesos.
Más de 230 jóvenes y jovencitas han sido detenidos por la Policía Municipal en este operativo preventivo que forma parte del modelo de seguridad que ha consolidado a Saltillo como la capital más segura del país.
Junto a esa acción, se mantienen los retenes y se mejora la vigilancia policiaca en algunos barrios y en colonias para atender las quejas relacionadas con el pandillerismo.
También, se emprendió una campaña permanente para detener a los conductores de motocicletas que transitan en la ilegalidad, sin licencia de conducir, en la mayoría de las ocasiones sin usar casco y hasta sin documentos que acrediten la propiedad del vehículo, como las placas.
Además, la constante en las detenciones: conducir con ruidoso exceso de velocidad.
El resultado: unas 900 motocicletas abandonadas en los corralones municipales, lo que refleja el desorden y, en consecuencia, el riesgo de accidentes mortales.
Por supuesto que ambos temas se fusionan para aumentar los riesgos de accidentes, durante los operativos donde han sido detenidos motociclistas que manejan en estado de ebriedad.
Los resultados efectivos de las políticas públicas no dan resultado, sin la conciencia ciudadana, y en ese sentido, poco a poco, se han reducido los accidentes por excesos en los que se involucran el consumo de alcohol en la vía pública y el uso irresponsable de las motocicletas.
En ese sentido, habremos de observar si ambas acciones impactan en la reducción drástica de tragedias.






