Toda la buena vibra para nuestra Selección para que le gane a Inglaterra hoy a las 18:00 horas.

Pero ya lo afirmó y bien Javier Aguirre: nuestra Selección juega futbol, no resuelve los problemas del país.

Nuestro México ya necesitaba del ambiente de fiesta y de las buenas expectativas para pasar de Octavos a Cuartos de final en el Mundial de fut.

Y es que con los festejos por los triunfos obtenidos se refleja la necesidad de ser románticos.

Sí, al menos por un tiempo en lo que dura el Mundial, hacer a un lado todas las malas noticias que generan un ambiente de agobio y lo más grave de un país dividido.

Desde que llegó el expresidente Andrés Manuel López Obrador ha generado ese ambiente de división y de antagonismo que hoy el deporte, con los triunfos de nuestra Selección de futbol, ha desaparecido.

Los escándalos de corrupción de Morena, los narcopolíticos, el huachicol fiscal, las escenas lastimosas y ofensivas de los nuevos ricos allegados a AMLO, así como la carestía de la vida, hoy y por un buen rato están en segundo plano.

La algarabía futbolera concentrará la atención nacional, y qué bueno.

Del resultado de hoy contra Inglaterra vendrán los dos nuevos escenarios inevitables: ganar o perder.

Ganar significa ampliar la fiesta y posponer más la triste realidad que acarrean los gobiernos morenistas.

Perder, y lo marca nuestra naturaleza festiva, sería sacar la frase de “y lo bailado quién nos lo quita”.

Sería recordar estos buenos tiempos, pero al final nos queda la única realidad que tenemos: un país inseguro donde gobierna Morena, con la improvisación que genera la falta de orden y de capacidad de sus funcionarios y la incertidumbre que generan sus escándalos que tienen su origen en la corrupción y en la impunidad.

Por ahora, que viva nuestra Selección y siga echada pa’delante.