Uno de los peores errores de los políticos es creer que los electores estamos mensos, tontos o faltos de razón.

En un comunicado, el diputado morenista pluri, Antonio Attolini, admite que en los espectaculares aparece la silueta de una mujer con cola de caballo.

Es evidente que se trata de la presidenta Claudia Sheinbaum, pero Attolini cree que somos retrasados mentales.

Ahí cabe la frase popular de que el león cree que todos son de su condición.

Con todo respeto, aunque sin merecerlo, al legislador que atentó contra la seriedad de lucha libre al rendir su informe desde un ring y tirándose de las cuerdas, no estamos tontos, y juzgar así a los electores es también otra falta de respeto que se paga en las urnas.

El Instituto Estatal Electoral, tarde, determinó que exigirá a Morena que bajen esos espectaculares.

Sin embargo, es notorio que el árbitro electoral se carga en favor de Morena y esa parcialidad es muy peligrosa, porque significa no respetar la voluntad popular y las reglas para la elección del domingo 7 de junio en la que elegiremos diputados locales.

¿Por qué?

Tan sencillo, en la notificación a las y los 11 candidatos de Morena, porque cinco son del PT, están las letras chiquitas.

El propio mañoso de Attolini lo dice: “no hemos sido notificados por el IEC y eso es alargar el tiempo hasta el 20 de marzo en que concluyen las precampañas”.

Y entonces, la sanción de quitar los espectaculares no se ejecutó a tiempo, porque falta que el IEC envíe las notificaciones.

El PAN presentó la denuncia al IEC, cuyo titular, Óscar Rodríguez, les dio la razón a los panistas, pero el truco será en la firma de recibido de las notificaciones que viajan a pasos de tortuga para obstruir la sanción.

El árbitro llamado IEC salió a la cancha desde los vestidores de Morena. ¿Habrá arreglo?