Aunque Estados Unidos les haya quitado la visa, Morena anunció que no están impedidos de ser candidatos o candidatas en la elección del próximo año.
Por cometer delitos, relacionados con el crimen organizado, Andy se quedó sin visa, igual que Marina del Pilar, gobernadora de Baja California, Rubén Rocha, Enrique Inzunza, entre otras y otros.
El Gobierno de Donald Trump, al tomar esa decisión, envía el mensaje muy claro de que hay narcopolíticos que ponen en riesgo su seguridad.
Pero, aquí las y los morenistas sin visa gozan del amparo y, sin recato y sobresaltos, mantienen sus cargos y hasta tienen aspiraciones políticas.
Morena ya dejó en claro que, aunque no tengan visa, pueden ser candidatos a gobernador, alcaldes, diputados locales o federales.
Es decir, mantenerse en la impunidad para conseguir el fuero y ser intocables.
Grave determinación, porque es evidente que, si no tienen visa, es porque Estados Unidos los tiene en la lista negra como narcopolíticos.
Es decir que, ya desde ahora, reciben dinero para sus campañas, como defensores de la 4T.
Y, si llegan con el apoyo del crimen organizado, se mantendrán a favor de los intereses de la delincuencia y se mantendrá la inseguridad en sus estados.
El INE no vigila el dinero de sus campañas anticipadas y menos fija reglas para blindar la elección de los cárteles.
No se ve por dónde el dinero sucio se mantenga al margen de la política morenista y esa realidad augura malos tiempos en estados gobernados por el narco.
Sinaloa, Tamaulipas, Zacatecas, Michoacán, Tabasco, Veracruz, Guerrero, entre otros.
El descaro es más que evidente y peligroso en una sociedad cada vez más desdibujada por los intereses de los delincuentes disfrazados de políticos.






