Los tres angelitos de Morena.

Uno, el senador Adán Augusto López, quien desde hace tres semanas no asiste a su chamba en el Senado.

Corre la versión de que Estados Unidos le retiró la visa por sus nexos con el grupo criminal de la barredora en Tabasco.

El otro es David Monreal, gobernador de Zacatecas. De risa, echó a andar una campaña para que los ciudadanos denuncien actos de extorsión.

Y lo hizo, tras el video donde miembros del crimen organizado se adjudican la ejecución de diez personas, entre empresarios y exfuncionarios públicos, porque don corrupto, David Monreal, no respetó el acuerdo.

Y el tercero, por ahora, es el gober de Tamaulipas, el intocable Américo Villarreal.

En Reynosa, el ejército descubrió una refinería clandestina donde la delincuencia fabricaba sus propias gasolinas y diésel.

Horas después, se descubrieron tomas clandestinas de robo de combustible en instalaciones de Pemex.

El pitazo lo dieron a tiempo y, en ambas, no hubo detenidos.

En dos de los tres actos de angelitos morenistas aparece Estados Unidos, que subraya con letras rojas la lista de gobernadores morenistas que mantienen inseguros sus estados, sin importarles el miedo que agobia a los ciudadanos.

En el del senador Adán Augusto, es un secreto a voces que Estados Unidos lo reclama y desea recibirlo con los brazos abiertos.

Los tres, y muchos otros más, pertenecen al clan de Andrés Manuel López Obrador.