De plano los pleitos internos entre los morenistas, en Coahuila y en todo el país, llevaron a que la línea de arriba sea: si tienen que acusar a alguien, háganlo ante la Comisión de Honor y Justicia.
Luisa María Alcalde, luego de su gira nacional, a la que no fue Andy, que andaba de lujo en Tokio, reponiéndose de las extenuantes jornadas de trabajo político, ya pulsó la descomposición interna de su partido, que está partido.
Entre los que todavía viven con López Obrador y le dan la espalda a la presidenta Sheinbaum, los nuevos ricos y los que viven en el pleito en busca del poder. Luisa de plano ya tiró la toalla.
Les pidió que ya dejen de hacer públicos los pleitos y mejor acudan a la Comisión de Honor y de Justicia y presenten sus quejas.
En pocas palabras, el partido Morena, que hace tanto alarde de la democracia, les aplica la ley mordaza.
Pero la desesperación de la dirigencia nacional por alcanzar la unidad raya ya en la urgencia, porque todo el mugrero de corrupción, impunidad y de inseguridad que dejó AMLO aceleran el desgaste morenista.
Y en lo que hace a los pleitos, Coahuila es una muestra más, como lo es Veracruz, Zacatecas, Sinaloa, Michoacán y Guerrero, entre otros estados.
Por más que Diego del Bosque, el dirigente cero, llama y llama a la unidad, las dos tribus le suben al tono del agarrón.
Y el pleito aumentará conforme se acerque el tiempo de elegir candidatos a diputados locales para la elección del 7 de junio.
Mientras tiran a Lucas a Luisa María.






