Si Ruffo fuera de Morena, estaría fuera de la cárcel y tan campante.
Como lo están los gobernadores morenistas acusados de narco.
Cheque el dato: en los últimos ocho años, desde Andrés Manuel López Obrador, ningún gobernador morenista ha pisado la cárcel.
A pesar de las evidencias y de las exigencias de Estados Unidos, son intocables, al menos en nuestro país.
Rubén Rocha escondido con protección militar, Adán Augusto, senador, libre y con sus negocios.
Américo Villarreal, Marina del Pilar, David Monreal y todos los demás gozan de total impunidad.
Por más que la inseguridad en sus estados los evidencie con su protección a la delincuencia, ni carpetas de investigación enfrentan.
Su marca morenista y su cercanía con quien los puso los hacen invulnerables.
Todas y todos son cercanos al expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Y todas y todos esos están en la lista de los más buscados del Gobierno de Donald Trump.
En lo político, todos esos escándalos de corrupción y de impunidad, como el huachicol fiscal, le pegarán a la marca Morena en la próxima elección del 6 de junio del año próximo para renovar 17 gubernaturas, Congreso de la Unión y alcaldías.
Los votos no son para siempre, dijo Luis Donaldo Colosio, y tiene razón.






