Ya estuvo bueno.
Los alcaldes de Saltillo, Javier Díaz, y de Torreón, Román Cepeda, pusieron el grito en el cielo por los constantes apagones de la Comisión Federal de Electricidad.
No solo provocan la molestia en los hogares, donde funden aparatos eléctricos, sino que también hay pérdidas millonarias en las industrias, donde los procesos de producción se frenan por la falta de electricidad.
¿Qué pasa en la CFE?
Pasa que en Coahuila y en todo el país se vive la crisis por la falta de mantenimiento a los sistemas y el paro a los planes de expansión para estar acorde con la creciente demanda de energía en el país.
Y es que el dinero para el mantenimiento y la ampliación quedó en los programas sociales del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Los empresarios y los industriales han denunciado que en seis años se abandonó a la CFE y ahora se afrontan las consecuencias.
Y los apagones provocan también la afectación a servicios necesarios como el suministro del agua.
Cada vez que se registra un apagón, se afectan las bombas de los sistemas de agua y se interrumpe el suministro del vital líquido a la población.
Todas las fallas de la CFE repercuten en contra de la sociedad que se encuentra indefensa ante esa negligencia.
Pero nada más deje de pagar el recibo y verá lo que le sucede. De inmediato le cortan la luz, como una actitud que refleja el autoritarismo que opera en esa dependencia federal, que hoy nos provoca tantos dolores de cabeza, que cada vez son más prolongados y fuertes.






