Finalmente y en unidad los aspirantes decidieron apoyar a Octavio Pimentel hacia la candidatura a rector de la Universidad Autónoma de Coahuila.
De limpia trayectoria, dentro y fuera de la máxima casa de estudios, Octavio mostró siempre la madurez de un joven experimentado.
Otro de los aspirantes, Jorge Alanís, de la misma forma al felicitarlo y desearle lo mejor.
De inicio, el rector que ya casi se va habló de más de diez aspirantes, pero la realidad es que solo había dos con posibilidades: Octavio y Jorge.
Los demás eran parte de la emoción natural de un proceso en el que se privilegia la unidad por encima de la división y de los disparates de acelerados, impulsados desde la rectoría.
Y es que propiciar el fuego amigo y los pleitos siempre traen consigo la frase: «A río revuelto, ganancia de pescadores», pero en la UAdeC existe una sana regla: rector no pone rector y así fue.
La Universidad transitará en orden y con la visión de Octavio Pimentel, que vaya que la conoce, no es un improvisado y tiene claro que lo más importante es la calidad del proceso enseñanza—aprendizaje, superar retos en profesionistas que compitan con éxito en esta aldea global de competencias que pronosticó hace más de 40 años el filósofo canadiense Marshall McLuhan; promover el deporte y la cultura. Octavio Pimentel ya tiene la ruta.
Además y muy importante, forma parte de esa nueva generación de mujeres y hombres que tienen por objetivo integral mejorar la calidad de vida de los coahuilenses.
Trabajo mata grilla, se escuchó en los pasillos de la rectoría con la llegada próxima de Octavio Pimentel.






