El protagonismo, vanidad y egoísmo de AMLO lo hacen no entender qué “calladito se ve más bonito”.
Su reaparición, la segunda desde su autoexilio en su rancho “La Chingada”, solo agrava el frágil momento del presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel.
López Obrador, con su actitud de salvador frustrado, solo provoca que Donald Trump acelere el plan similar al de Venezuela.
Ir por Díaz-Canel y meterlo a la cárcel para propiciar un nuevo Gobierno de progresivas libertades y donde sus ciudadanos no carezcan de alimentos, de luz, de agua y de los servicios que mejoren su calidad de vida.
Hoy se desplomó el turismo y los ciudadanos llegaron a la angustia y la desesperación de no tener qué comer y hasta quemaron las oficinas del partido comunista.
Pero AMLO, el presidente morenista de las mentiras, con su segunda reaparición, también se lleva de encuentro a la presidenta Claudia Sheinbaum, quien libra una batalla de declaraciones con Trump sobre la no intervención militar estadounidense contra los cárteles mexicanos.
A su estilo, Trump busca pretextos, y los tiene, para intervenir en Cuba e intensificar la presión hacia México, con miras a los primeros encuentros del tratado comercial.
Bajo ese escenario de desventaja que ya tenemos (importamos de EU el 90 por ciento de gasolina y el 70 de luz), Andrés Manuel López Obrador solo perjudica.
Y aún más cuando Estados Unidos tiene en la lista negra a los narcopolíticos morenistas que alientan y protegen a los cárteles que manejan a su antojo a los gobiernos de estados como Sinaloa, Tamaulipas, Guerrero, Zacatecas, Veracruz, Baja California, entre otros.






