La narcopolítica en Sinaloa ya ocasionó más de 927 muertos, número oficial, y un ambiente de miedo que se desprende de un estado rebasado, fallido, a cargo del gobernador morenista Rubén Rocha.
Desde el 9 de septiembre del año pasado se desató la violencia por la disputa entre “Los Chapitos” y “La Mayiza”.
Desde ese momento los ciudadanos viven con miedo, al grado de que en público no usan sombrero, para evitar ser confundidos con una banda rival.
Resulta que “La Mayiza” (de “El Mayo” Zambada) usan sombrero, y “Los Chapitoz” (de “El Chapo” Guzmán) no.
¿Y el gobernador de Morena Rubén Rocha?
Bien, gracias. Su ineptitud, como la de los gobernadores de Tamaulipas, Zacatecas, Tabasco, Michoacán, entre otros, genera que los ciudadanos se sientan solos y sin protección.
La falta de voluntad de los gobernadores morenistas, y su posible relación con la delincuencia organizada, es el instrumento que usa Donald Trump para ejercer la presión arancelaria hacia nuestro país.
Según números del Gobierno, en estos siete meses han muerto en ejecuciones y enfrentamientos 927 personas de ambos bandos.
Un número similar se encuentran desaparecidos.
El panorama es desolador y sin indicios de solución, salvo que fueran destituidos y enviados a Estados Unidos los gobernadores coludidos con la delincuencia.
La presión está al máximo, porque Estados Unidos tiene toda la información sobre quienes sí están con la delincuencia y no con los ciudadanos.
“El narcotráfico que maneja México” es la frase que usa Donald Trump para presionar con los aranceles y dar plazos, ahora de otro mes.
Sin embargo, y por más que haya capturas importantes de narcos, es, desde la esfera de los gobiernos morenistas, donde se encuentra la mafia, heredada a la presidenta Claudia Sheinbaum por el expresidente Andrés Manuel López Obrador.






