Son 16 empresas que hacían tranza para tener los contratos de venta de medicamentos a Birmex durante el sexenio corrupto de Andrés Manuel López Obrador.
No tenían registro ante Cofepris y, sin licitación, obtenían contratos millonarios en los que se volvieron millonarios funcionarios del Gobierno del “no mentir, no robar y no traicionar”.
Esto último fue puro cuento de López Obrador, cuya imagen poco a poco se cae a pedazos.
La frase “tengo otros datos” la usó el expresidente morenista para tapar el saqueo de 15 mil millones de pesos en Segalmex.
La Secretaría encargada de la venta de alimentos básicos a familias desprotegidas, se usó para robar.
Igual en Birmex, donde la presidenta Claudia Sheinbaum ya abrió la investigación para que terminen en la cárcel los que hicieron negocios millonarios con la venta de medicamentos.
Al mismo tiempo, en otra de las herencias negras de AMLO, ya fue destituido del Instituto Nacional de Migración Francisco Garduño.
El mismo que, protegido por AMLO, sigue libre y sin responder por la muerte de 40 migrantes durante el incendio en la estación migratoria de Ciudad Juárez.
Otro funcionario deshonesto que debería estar en la cárcel y que esperemos ahí termine.
Pasa el tiempo y nos enteramos de todo lo que se dejó de hacer y todo lo que se hizo mal en el sexenio de las mentiras.
Y esto apenas comienza.
López Obrador, muy rápido, pasará a la historia como el peor presidente de nuestro país. Al tiempo.






