El presidente Andrés Manuel López Obrador recorrió el estado de Quintana Roo, donde supervisó los avances del Tren Maya.

Su visita generó polémica por una publicación que hizo en redes sociales donde señaló: «como siempre, pasamos a rendirle tributo al chaneque, aluxe o duende travieso y bueno que cuida la laguna de Bacalar».

Las reacciones en redes sociales fueron muy divididas, muchas de ellas burlándose del mandatario, pero otras más dando crédito a sus afirmaciones, sobre las cuales agregó en su mensaje: «Recuerden que no todo es racional en la vida, también es importante lo místico».

Apenas en febrero pasado, el presidente difundió una foto de un supuesto aluxe, que los internautas descubrieron que ya había circulado en redes desde 2021 y se habría tomado en Nuevo León y no en Quintana Roo como afirmó el mandatario.

Este mensaje dice mucho del presidente, quien desde su llegada al poder ha atacado todo lo que tenga que ver con el pensamiento racional, la academia, la investigación y las universidades. 

Empezando por poner a María Elena Álvarez-Buylla al frente del Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías, antes Conacyt, quien en más de una ocasión ha hecho declaraciones muy criticadas por la comunidad científica en México y el extranjero. 

Tampoco hay que olvidar la cancelación de becas para estudiar posgrados en el extranjero y las críticas que el mandatario ha hecho a las universidades, en particular a la UNAM tras la polémica de Yasmín Esquivel, ministra de la Suprema Corte, por el plagio de su tesis.

Si López Obrador cree en aluxes, es libre de hacerlo, pero debería cuidar más de sus dichos a la investidura presidencial, esa que dice importarle tanto.