El presidente López Obrador asegura que su reforma electoral no contempla la desaparición del INE, pero sí cambios radicales, para que el árbitro electoral no nos salga tan caro. 20 mil millones de pesos al año y sueldos de sus funcionarios de hasta 240 mil pesos al mes, en tiempos donde no hay elecciones, y casi 300 mil cuando sí.

Por supuesto que esos sueldos, equivalentes, no aplican a los trabajadores del INE, ellos no forman parte de la corte celestial y sus sueldos son mucho menores, no más de 50 mil pesos al mes y los empleados de las oficinas hasta 20 mil pesos.
Sí, se trata de que los altos funcionarios del INE se han servido con la cuchara grande y por eso AMLO pretende cambios, pero no su desaparición.

El asunto donde la reforma electoral presidencial sí contempla la desaparición es en los institutos estatales electorales y ahí, nadie en Coahuila ha puesto el grito en el cielo para defenderlo.

Y hay motivo para hacerlo. Desaparecerlo significaría que, como antes, un órgano electoral centralista decidiera sobre quién gana y quién pierde en cada estado.

El asunto es que el Instituto Electoral de Coahuila está muy manoseado. Primero, porque su extitular Gabriela de León mantuvo gastos, igual de corte celestial, en sueldos. Nunca transparentó su ejercicio y todavía recordamos cuando trajo periodistas de la Ciudad de México y les pagó 150 a 200 mil pesos por cuatro horas de debate, en los que ni siquiera conocían a los candidatos. A Riquelme le decían Anaya y a Guadiana, Javier Guerrero. Todo un desastre, pero con dinero a manos llenas.

Y como ejemplo, Rodrigo Paredes, nuevo presidente del IEC, reveló que Gabriela de León se llevó de liquidación un millón 800 mil pesos.

Gastos y más gastos cargados a la pesada nómina y a los caprichos bajo el ritmo de la cumbia: “pégale al viático”.
Por eso nadie sale a defender al IEC, que sí corre riesgo y es un riesgo que no debería correr, si la anterior administración hubiera sido eficiente y transparente.

También dentro de las graves irregularidades, anótele: la creación de partidos políticos patito que chuparon dinero en prerrogativas y luego sin votos, y todavía tuvieron el descaro de no devolver un cinco, bajo el amparo y hasta la complicidad de Gabriela y sus secuaces, muchos de los cuales ya se fueron y otros ya se van, por abusones.

Ante eso, El Mirón les pide salir a las calles a exigir que no desaparezca el INE. Resultado: nadie sale.