La errónea y corrupta política de los abrazos y no balazos de Andrés Manuel López Obrador nos está cobrando la factura.
Así de simple y profundo, Ricardo Anaya, senador de la república, culpó a Morena de la crisis arancelaria que hoy padece nuestro país.
Esa relación del narcotráfico con los gobiernos morenistas ha debilitado nuestra economía y la relación comercial con Estados Unidos.
Y lo dice con certeza el senador panista, quien fue exiliado por el anterior presidente Andrés Manuel López Obrador para cancelar sus denuncias que hoy concreta al llamar a ese sexenio como el peor que hemos tenido, populista y corrupto. Hoy estamos sufriendo las consecuencias, puntualizó el excandidato presidencial que el 23 de agosto de 2021 anunció que dejaría el país y acusó a López Obrador de convertirlo en un perseguido político.
En un emotivo discurso que trató de interrumpir el tonto lambiscón de Gerardo Fernández Noroña, al argumentar que se había excedido de tiempo, Ricardo Anaya sostuvo sus conceptos puntuales ante los aplausos de los demás senadores y la actitud callada de los morenistas.
Un mes de combate al crimen organizado no borra los seis años de abrazos y no balazos que sirvió para proteger a los narcos.
“Hoy, nuestro país sufre de la política arancelaria de Trump por esos seis años de corrupción, reconózcanlo”, increpó a los senadores morenistas.
Y remató: “estamos a favor de México. La patria es primero”.
La elocuencia en el discurso de Ricardo Anaya se suma a la podredumbre que ya brota del sexenio de López Obrador.
En Segalmex se robaron 15 mil millones de pesos, en Birmex compraron medicinas caducas por cinco mil millones de pesos y la Beneficencia Pública desvió 600 millones a un sistema bursátil y no los usó para combatir la pobreza extrema.
Ahora, el presidente Trump cobra la factura al llevarnos a la peor crisis comercial por culpa del pasado y el pasado ya es Morena.






