Las y los funcionarios que nombró Javier Díaz deberán ponerse las pilas porque de lo contrario tendrán que hacer maletas.
Y lo deben entender desde antes de tomar posesión de sus respectivos encargos.
Es evidente que el alcalde electo de Saltillo le meterá todo el acelerador y la primera parte de las y los funcionarios tendrán una gran responsabilidad.
Seguirle el paso a Javier Díaz, cuya juventud, capacidad y experiencia les demandará un gran esfuerzo de trabajo para dar resultados.
Y como muestra, El Mirón recuerda su intensa campaña política como candidato priista.
Javier Díaz, previo al próximo miércoles primero de enero, ya tiene un proyecto de trabajo bien definido.
Y él también tendrá que ajustarse a la intensidad y a la precisión que muestra el gobernador Manolo Jiménez Salinas en la ejecución de su política pública.
Es tiempo de esa generación de políticos con energía, capacidad y experiencia, a pesar de su corta edad, pero ya su larga trayectoria como la del mandatario estatal.
A final de cuentas los que ganamos somos los coahuilenses y, en particular, los habitantes de Saltillo por el esfuerzo compartido del gobernador y del alcalde electo.
Más en el sentido de que sus resultados positivos catapultaron a Manolo Jiménez para ser hoy gobernador del estado.
En lo dicho, en política las alcaldías son trampolín, si lo haces muy bien, y si lo haces mal, te sepultan.
Lo mismo aplica para los funcionarios municipales, primera parte que anunció el alcalde electo, Javier Díaz, acostumbrado a la disciplina, la planeación y a cumplir los compromisos con los saltillenses que confían en su capacidad y su intenso ritmo de trabajo.
Anótenle las y los funcionarios que formarán parte de su Administración.






