Ni modo que tengamos otros datos, porque estos son del mismísimo Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Datos offfiiiccciiiaaaless.
Aunque el presidente López Obrador todos los días trate de hacer chiquita la realidad, los datos duros lo contradicen.
Ahí le va, según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana cuatro de los cinco municipios más violentos del país, con más homicidios, están gobernados por autoridades del mismísimo Morena.
Ahí le van: Fresnillo, en Zacatecas, tiene un 96 por ciento de percepción de sus ciudadanos de inseguridad.
No puedes salir a las calles o ir al cajero automático porque te asaltan.
Le seguimos con Uruapan, en Michoacán, también con autoridad de Morena. Registra un 89 por ciento de percepción social de inseguridad. En ese municipio el crimen organizado tiene a cuota a los productores de aguacate, entre otros delitos que lastiman a sus ciudadanos.
El tercer municipio más violento es Ecatepec, en el Estado de México, con 88 por ciento de percepción de inseguridad. Extorsiones, asaltos, secuestros, cobro de piso y, por supuesto, no puede faltar la venta de drogas.
Y en cuarto lugar está Zacatecas capital con 87 por ciento de percepción de inseguridad.
Fíjese, Zacatecas con un gobernador de Morena tiene dos municipios altamente violentos.
De seguro si le preguntan en La Mañanera al presidente López Obrador sobre esta realidad responderá que tiene otros datos, pero si lo entrevista alguna periodista de Estados Unidos dirá que están trabajando para mejorar la seguridad, pero nunca, nuncaaaa, acepta esta realidad que lastima a todo el país.
En contraste, hay que presumirlo porque es esfuerzo del Gobierno estatal, municipales y de los propios ciudadanos, en la misma encuesta del INEGI, aparecen tres municipios con percepción social de muy buenos niveles de seguridad: Saltillo, Torreón y Piedras Negras.
Y de remate: se han registrado a nivel nacional 182 mil 791 homicidios en sus diversas y lamentables e indignantes modalidades, aunque el Gobierno federal insista en que trae otros datos.
En la elección del dos de junio esa realidad claro que pesará para definir por quién sí y por quién no votar.






