El prepotente señor Alonso Ancira llevó a AHMSA a la quiebra y le echó tantas ganas que ahora está forzado a vender al precio que le pongan. Recibió a la compañía regalada de la familia Salinas de Gortari. Luego luego, de inicio la declaró insolvente para que le saliera todavía más barata y enseguida se dedicó por años a saquearla; que para las campañas políticas, sus aviones o para sus incondicionales, que para tantas mañas y corrupción que la dejó inservible.
Nunca le invirtió para mejorar sus procesos de producción y se alió a los Gobiernos priistas y panistas; obtuvo tanto que perdió pisada cuando dijo que lo peor que le podía pasar a México – en realidad hablaba por AHMSA- es que llegara López Obrador a la presidencia, entonces llegó y a la cárcel.
Salió del bote condicionado a pagar como 300 millones de dólares por el chanchullo de la venta de la planta chatarra Agronitrogenados a Petróleos Mexicanos y se le vino la noche: la Comisión Federal de Electricidad le cortó el servicio por un adeudo de 129 millones de pesos, se quedó sin materia prima, ocurrieron dos incendios y ahorita lo único que produce es lástima.
Por supuesto que al señor Ancira nunca le preocuparon los 17 mil trabajadores y más de 50 mil empleados que indirectamente viven de la siderúrgica.
Y se me olvidaba, también robaron cuatro empleados de confianza, casi 150 millones de pesos los «angelitos».
Total, que la crisis de Altos Hornos no es casual y hoy está al mejor postor, porque ni los Gobiernos federal ni estatal están dispuestos a salvarla de la grave crisis económica. Al señor Ancira todos le han sacado la vuelta, desde la familia Autrey, como los bancos que no le quieren prestar más dinero al elefante blanco que está a punto de caer y desbaratarse.






