El despilfarro en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador nos dejó con 17 billones de pesos como deuda, la más grande en 80 años. 

En seis años, AMLO la incrementó en siete billones de pesos al recibir de Peña Nieto un gobierno con diez billones de pesos en deuda.

El gastadero se fue en sus obras que no han servido, como el Tren Maya, el Aeropuerto Felipe Ángeles y la Refinería Dos Bocas que aún no refina.

López Obrador dejó quebrado al Gobierno federal, porque se dedicó a repartir dinero por votos bajo el estandarte de los llamados programas sociales.

Hoy el país está atorado en sus finanzas, porque paga casi 680 mil millones de pesos de intereses cada año.

Con sus otros datos, AMLO no solo llevó al país a la inseguridad, sino también a la corrupción, a la impunidad y al despilfarro del dinero público.

Hoy el impacto de los desvaríos del «sexenio de los otros datos» ha ocasionado un creciente desencanto hacia Morena, sin importar los programas sociales.

En un corto tiempo se han gastado el crédito que les dejaron los sexenios del PRI y del PAN en el poder.

Hoy, conforme pasa el tiempo, salen a la luz más actos del denigrante gobierno de López Obrador.

Una fuente es la línea que llega desde Estados Unidos con información precisa sobre los políticos morenistas ligados al narcotráfico, en los estados donde manda la inseguridad.

Guerrero, Sinaloa, Michoacán, Zacatecas, Tabasco, Chiapas, Tamaulipas, entre otros.

¿Los entregará la presidenta Claudia Sheinbaum sin importar el «efecto dominó»?

La presión estadounidense cada vez es mayor y sus efectos en la economía mexicana serían la puntilla de la debacle morenista.