Hay municipios donde sus alcaldes quedaron mal parados ante el gobernador electo, Manolo Jiménez.

Y El Mirón ya los detectó, porque no solo no generaron votos dignos del análisis de fondo, sino que su resultado reduce sus posibilidades de transitar en la política.

El análisis principal es que, a pesar de que tienen la enorme oportunidad de servir y generar confianza, no han aprovechado la oportunidad política. 

Sus resultados denotan que no están haciendo bien las cosas.

Entre ellos se encuentra Fernando Orozco, alcalde de Parras de la Fuente.

En el Pueblo Mágico, el gobernador electo, Manolo Jiménez, obtuvo 9 mil 978 votos, mientras que el segundo lugar fue para Ricardo Mejía con 5 mil 534 y en tercer lugar quedó Armando Guadiana con 3 mil 305. 

Es decir, en un gobierno municipal priista y con respaldo del PAN y del PRD no se rebasaron los 10 mil votos. Se tenían presupuestados hasta 15 mil votos para el hoy gobernador electo, Manolo Jiménez, quien alcanzó el número histórico de 765 mil en todo el estado; nadie lo había logrado.

¿Qué sucedió en Parras?, ¿la estructura no trabajó al cien?, ¿los ciudadanos desaprueban la gestión de Fernando Orozco?, ¿hay división y cada quien juega su juego en el Ayuntamiento?, ¿las promesas no se cumplen?

Las respuestas vendrán de un análisis serio sobre si conviene o no la reelección del actual alcalde y eso, desde ahora, ya se analiza.

Lo cierto es que juntos Mejía y Guadiana casi hubieran alcanzado los 9 mil votos.

Y segmentados los partidos políticos, el PRI apenas le ganó al candidato del PT por cien sufragios. Algo anda mal en Parras, algo anda muy mal.