Con la salida de Alonso Ancira como titular del consejo de administración, Altos Hornos de México (AHMSA) se perfila hacia el camino de la reestructura y la salida de la quiebra.

Y es que, a lo largo de casi 30 años, Ancira se convirtió en un empresario rico con una empresa cada vez más pobre.

La gota que derramó el vaso fue la venta fraudulenta de la empresa Agronitrogenados a Pemex, y su declaración de que “lo peor que le podría pasar a México es que Andrés Manuel López Obrador fuera presidente” y bolas, que lo es.

Después de muchos trinquetes para dar la imagen de que ya no mangoneaba AHMSA, al parecer ya entró una empresa que le inyectará 250 millones de dólares, de inicio, para tratar de volverla a la vida.

La única condición del Gobierno federal, que actuó como mediador, es que Ancira en verdad deje la compañía y pague a Pemex lo que le debe.

Sin Ancira, se proyecta el buen camino de la zona centro y finalmente de sus habitantes por la quiebra de AHMSA. No solo por la paulatina reactivación en la producción de acero, que vaya que tiene una gran demanda, sobre todo de la rama automotriz, sino del establecimiento de nuevas empresas generadoras de empleos mejor pagados.

Con la llegada de nuevas industrias, el ambiente laboral tiene ahora un mucho mejor horizonte con miras a diversificar la economía. Las condiciones ahora sí están alineadas para aprovechar la excelente mano de obra que hay en la zona centro.

Habremos de ver cómo se desarrolla el proceso de recuperación y se generan las nuevas estrategias de crecimiento de AHMSA, pero en especial de aquellas empresas que han mostrado interés en esta zona y que saben de sobra el potencial de Coahuila. Un potencial basado en su mano de obra calificada, la solidez de su Gobierno, el respaldo sindical y la excelente ubicación geográfica para aprovechar las ventajas del nearshoring.