Se cumplen cuatro años de los defraudadores. 

No porque hayan cumplido su atroz cometido de realizar un desfalco al corporativo que les dio de comer y que cada ladrillo instalado y cada meta cumplida haya sido por el esfuerzo, trabajo y pasión de superación del propietario y líder Don Roberto C. González. 

No porque hayan defraudado la lealtad y la confianza de quien les dio la vida y, a otros, la oportunidad de crecer en lo personal y en lo profesional. No, no se olvida, porque todo mal acto trae consecuencias y el karma se encarga de cumplir una a una, en tiempo exacto, no antes, ni después, todo el mal que hicieron a su señor padre. 

El autor intelectual Roberto González González está inmerso en problemas legales por fraude a la empresa que renta en Ciudad Acuña, denominada Cable Más Internet. Los demás que integraban la pandilla han caído en desgracia y se la tienen bien ganada, descrédito personal y profesional por haber obtenido bienes materiales sin esfuerzo y trabajo, sino con robo y oportunismo. 

No es necesario decir los nombres de un notario de apellido Argüelles que obtuvo ese Fiat sin ganárselo honestamente o de un ahora empresario José Villarreal Rodríguez que llegó desfalcado de Monclova y ahora se dice próspero empresario.

 Una secretaria de nombre Cecilia Villarreal Rodríguez que tuvo que irse a vivir a otra ciudad, de seguro al no poder conciliar el sueño por la conciencia intranquila o un profesionista de apellido Rivera que tampoco duerme por desleal, igual que un ingeniero Domínguez. Sus nombres están en la lista negra aquí en RCG Media y sirven de ejemplo de lo que nunca se debe hacer, ser desleal e ingrato con quien te da la confianza. 

Por supuesto que no les alcanzó para lograr su objetivo. Fueron descubiertos y echados a la calle como cualquier delincuente. Son la historia de la cual se debe aprender para nunca repetir. 

Se cumplen cuatro años y la maldad no se olvida. Cada uno de ellos no puede caminar con la mirada en alto, ni sentirse orgulloso ante sus familias, porque lo obtenido no fue en base al trabajo, sino al robo. 

El tiempo pone a cada quien en su lugar y el karma ya se ocupa de hacerlo. Feliz año.