Riquelme no es como Rubén Moreira. Riquelme busca la unidad de los priistas y Rubén busca protegerse para no ir a la cárcel y, si es necesario, sacrificar a quien sea, priista o no.
Riquelme sabe tener tino y buscar la unidad, mientras que Rubén divide y ofende.
Riquelme entiende cuáles son los pasivos priistas y los resuelve en torno a un candidato fuerte -Manolo- y a Rubén no le importa heredar pasivos con tal de salvarse.
Riquelme consolidó la alianza con el PAN como la estrategia de enfrentar y vencer al partido del presidente López Obrador y Rubén rompió lanzas con tantos agravios a los panistas, familia López Villarreal, más Isidro a quien se cansó de mentarle la madre.
Riquelme ya da muestras de entender los tiempos y le da los espacios de maniobra a Manolo y ajusta cuentas a los priistas de su gabinete que se resisten al dejar de ser, mientras que Rubén insiste en heredar pasivos a Manolo, sin importar los efectos negativos que genera la frase: «son los mismos desde Humberto y son de Rubén».
Riquelme aguanta el pasivo que representa para Manolo el dirigente nacional Alejandro Moreno y busca el mínimo del efecto negativo y Rubén impone sin importarle el candidato a Gobernador.
Son tantas las diferencias entre ambos que en los resultados se demuestran, Rubén Moreira junto a Alejandro Moreno son la dupla con más derrotas en la dirigencia nacional del PRI.
Miguel Riquelme es el gobernador priista con más posiciones ganadas y, según encuestas, tiene el primer lugar de aceptación por logros como la seguridad, la educación y los empleos.
La envidia se potencializa en la política, el alumno súpero al maestro y con creces.






