No tenemos ni una semana que terminó el proceso electoral y ya prácticamente arranca otro, el próximo será igual de intenso que este, pues elegiremos nada más y nada menos que al nuevo presidente de la República, senadores, alcaldes y diputados federales.

Si bien la presidencia de la República suena fácil para que la gane Morena, la clave estará en la elección de los diputados y senadores.

Si algo nos debió de enseñar estos últimos años es que la pluralidad en los escaños es de extrema importancia y le pongo un ejemplo.

Hace algunos meses el presidente comenzó a mandar una serie de reformas constitucionales que requerían la mayoría calificada del Congreso de la Unión, que afortunadamente el partido del presidente no la tiene, y algunas fueron desechadas. Otras como el dichoso «Plan B» fueron manipuladas para que pareciera que no modificaban la Constitución cuando en realidad sí lo hacían, y sin leer y en tiempo récord se aprobaron en el Congreso, se aprobaron en el Senado para finalmente morir en manos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Ahí la importancia de que un solo partido no predomine, y ahí la importancia de la próxima elección.

Ya veremos quiénes son los candidatos a diputados que se animan o los que se quieran reelegir, pero por lo pronto le dejó la lista de los que  pasaron de noche ya casi rayando en la holgazanería como el expriista y «exberdejo», pero ya morenista Shamir Fernandez, y Javier Borrego y  Carlos Noriega.

Del PRI, José Antonio Gutierrez Jardon, Rodrigo Fuentes y Cristina Amezcua solo fueron a calentar silla, bueno, algunos ni eso. 

De esta legislatura solo se salvan Jericó Abramo, quien apunta directo al Senado, Jaime Bueno, Tereso Medina y párele usted de contar. 

Ojalá y el próximo año tengamos mejores perfiles. 

Del Senado y de quiénes podrían ser candidatos luego les hablo.