México.- Con 82 votos a favor y 34 en contra, la mayoría oficialista en el Senado de la República aprobó en lo general y en lo particular la nueva Ley General de Aguas. La legislación, que reforma, deroga y adiciona diversas disposiciones de la Ley de Aguas Nacionales, fue discutida y avalada en fast track con dispensa de trámites, apenas unas horas después de ser aprobada por la Cámara de Diputados.
El objetivo central de la nueva ley es reglamentar el ejercicio del derecho humano al líquido, fortalecer la rectoría del Estado en el dominio y administración de las aguas nacionales, y poner fin a lo que el oficialismo califica como la «mercantilización» del recurso.
La sesión estuvo marcada por una tensa confrontación verbal y una «guerra de carteles» entre senadores de Morena y la oposición (PAN y PRI).
Oficialismo (Morena): Carteles con las leyendas «el agua es un derecho, no un negocio» y «el agua es vida no mercancía», acusando a la oposición de defender a los «huachicoleros del agua» y a los grandes acaparadores. El morenista Gerardo Fernández Noroña denunció que el expresidente Vicente Fox cuenta con 10 concesiones.
Oposición (PAN y PRI): Desplegaron mantas alertando que la nueva ley «condena al campo a pobreza» y señalando una supuesta «traición a los campesinos». La priista Paloma Sánchez pidió a la mayoría escuchar a los agricultores y evitar el «abuso, amenaza y control» del gobierno.
El coordinador del PAN, Ricardo Anaya Cortés, presentó una moción suspensiva, alertando que la reforma impedirá a los campesinos transmitir las concesiones de agua al vender sus parcelas, obligando a que el agua «regrese al gobierno».
Por su parte, el coordinador de Morena, Adán Augusto López Hernández, refutó las acusaciones citando el Artículo 49 de la ley, asegurando que la nueva persona propietaria de la tierra conservará los derechos sobre la explotación del agua.







