Nuevo León.- Roberto Eduardo Mendoza Alfaro, miembro del Directorio de Expertos de la Conabio en materia de Bioseguridad y representante mexicano ante el Panel Regional del Golfo de México y Atlántico Sur de la Aquatic Nuisance Species Task Force de los Estados Unidos, compartió la interesante historia de su encuentro con el pez diablo, una especie que ha causado estragos en el territorio.

Hace aproximadamente una década, Mendoza Alfaro recibió la tarea de analizar el riesgo que representaba este pez para Canadá, Estados Unidos y México, convirtiéndose en el foco de su investigación. Señaló que el problema comenzó en la presa El Infiernillo, en Michoacán, donde el pez diablo diezmó la industria de la pesca de tilapia, afectando también a Tabasco.

Este pez diablo, conocido como el gandalla del barrio, tiene características únicas que lo hacen invasor y destructivo. No tiene depredadores naturales ni competidores, lo que le permite dominar los ecosistemas acuáticos a su antojo. Además, su forma de alimentarse y excavar madrigueras causa turbidez en el agua y altera los ciclos químicos, afectando negativamente a otras especies.