Builder.ai, una startup londinense que prometía revolucionar la creación de software con inteligencia artificial, se declaró en quiebra tras revelarse que su supuesta IA, llamada Natasha, no existía como tal, pues se trataba en realidad de unos 700 ingenieros en la India que respondían manualmente a las solicitudes de los clientes.
La empresa había sido respaldada por Microsoft y fondos de inversión de Catar, incluso llegó a cotizar una valoración de mil 500 millones de dólares y recaudado 445 millones en financiamiento.
El fraude salió a la luz cuando la firma acreedora Viola Credit embargó 37 millones de dólares tras un incumplimiento de pago, lo que dejó a la empresa sin liquidez para operar.

En la auditoría se descubrió que Builder.ai había inflado sus cifras de ventas y mantenía fondos congelados en India, además de haber prometido tecnologías inexistentes.
Aunque desde 2019 había dudas sobre la autenticidad de su IA, las revelaciones actuales confirmaron que su tecnología era en realidad trabajo humano mal remunerado disfrazado de automatización.
Según testimonios de clientes, el código generado por Builder.ai era deficiente y plagado de errores. La empresa afirmaba que más del 60 por ciento del software era producido por IA, pero la evidencia indica que casi todo el trabajo era manual.
Con más de mil empleados despedidos, Builder.ai enfrenta ahora un proceso de insolvencia en Reino Unido y la administración judicial está evaluando cómo recuperar activos.






